Siglo de Oro danés

Conocemos como Siglo de oro danés al periodo entre 1800 y 1850 cuando el país nórdico alcanzó una alta producción artística y cultural después de una fuerte crisis económica y declive político en las primeras décadas del siglo XIX. 

Christen Købke, Vista del Lago Sortedam, 1838, Óleo sobre lienzo, Galería Nacional de Dinamarca

En la pintura, una de las expresiones artísticas cuyo esplendor no tuvo iguales en Dinamarca durante esta época, vemos la representación gloriosa de la belleza de la nación danesa en el ensalzamiento de sus ciudades y paisajes, la prosperidad de su economía, y el establecimiento de una particular estética danesa que destaca la exquisitez de la luz natural, la profundidad de las escenas de interiores, y la armonía de la vida en comunidad. 

Christen Købke, Vista de una calle en Østerbro en las afueras de Copenaghue, 1836, Óleo sobre lienzo, Galería Nacional de Dinamarca
Andreas Frederik (Frits) Guldbrandsen, Habitación de estudiante, alrededor de 1838, Óleo sobre lienzo, Galería Nacional de Escocia

Suele considerarse a C. W. Eckersberg como el padre de la pintura danesa del Siglo de oro, quien como profesor de la Academia Real de Bellas Artes de Dinamarca, influyó enormemente en los artistas de esta generación. 

C. A. Jensen, Retrato de C. W. Eckersberg, 1832, Óleo sobre lienzo, Galería Nacional de Dinamarca

Uno de estos artistas fue Constantin Hansen. Hansen fue un celebrado pintor que abandonó sus estudios de arquitectura para estudiar pintura con Eckersberg y uno de sus estudiantes, Christen Købke, otro de los más destacados pintores del Siglo de oro danés. 

Entre 1835 y 1843, Hansen viajó extensamente por Italia y pintó muchas ruinas y paisajes poblados por las ruinas de las siempre immortales y espléndidas Grecia y Roma antiguas.

Constantin Hansen, Arco de Tito, 1836, Óleo sobre papel, Galería Nacional de Dinamarca

En esta pequeña pintura de su estadía en Italia podemos observar las ruinas del Templo de Neptuno iluminadas, como en una escena teatral, por la vibrante luz de la Campania italiana. En esta composición observamos de igual manera la formación arquitectónica de Hansen al darle un fuerte protagonismo a las columnas del templo que a su vez enmarcan el Templo de Atenea al fondo. 

Constantin Hansen, Columnas del Templo de Neptuno en Paestum, Museo Metropolitano de Arte, Nueva York

A pesar de ser una escena muy italiana, por así decirlo, la composición muestra la formación danesa de Hansen en la representación muy íntima y sofisticada de las imponentes ruinas romanas y del gran protagonismo que da a la luz que baña en todo su esplendor el resto del paisaje. 


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